jueves, 28 de julio de 2011

Jueves 28

Menos días aún, joooo... Hay una cosa que nos encanta y es que ya no necesitamos casi el mapa puesto que lo hemos visto casi todo y ahora ya solo vamos a los sitios que más nos han gustado y sabemos ir sin problemas. Nos sentimos como parisinas en cierto modo andando por sus calles, puentes... También nos encanta lo abierta que está la gente a hacer planes. Todos estamos solos aquí por así decir y todo estamos abiertos a conocer gente nueva y a hacer planes juntos.

Fuimos a ver alguna que otra tienda de recuerdos (queremos llevarnos algo pero aún no sabemos el qué) pero al final acabamos en una librería comprando un libro de gramática de verbos franceses. Tras esto volvimos a ver al guitarrista el cuál ya nos saluda siempre que nos ve. Nos sentamos en la acera de enfrente a escucharle mientras hablábamos, etc. En una de éstas nos vió cantar una de sus canciones a la vez que él y se empezó a reír en medio de su canción mirándonos. Fue muy divertido. La gente se giró a mirar de qué se reía el cantante pero solo nos vieron reir también.  Acabamos cenando con Joseph otra vez y con una amiga americana suya.

Ultimamente todas la snoches al llegar a nuestra isla en el puente que une la isla de Notre Dame con la de St Louis, está un saxofonista tocando con música de piano d efondo la cuál nos hace sentir como si estuviésemos en una película d eWoddy Allen. Siempre ralentizamos nuestro paso al escucharle para disfrutar de la noche parisina con banda sonora.  

Miércoles 27

Un chico de clase de Laura (el mismo con el que fuimos el domingo a tomar una cerveza) nos había invitado a ir hoy a comer a su casa asi que al terminar las clases fuimos los tres para allá. Nos cocinó no se qué (tenía avena, calabacin, champiñones, pimiento, pollo, un poquitín de especias...). Estaba muy rico (echábamos de menos la comida casera) y pasamos un buen rato hablando (practicando nuestro ingles). 

Decidimos ir a tomar el postre a una pastelería que habíamos visto en nuestra querida calle Moufetard en la que en su escaparate había unas tartas que parecían deliciosas(típicas tartas de boda americanas de varios pisos con un glaseado perfecto por fuera). Nos pedimos tres tipos (cada uno una) pero al final, después de probarlas todas cada uno se tomo la que había pedido. Muuuuy rica también. Aunque “inexplicablemente” aún teníamos hambre. Tras mucho pensar y barajar varios planes acabamos en el Jardin des Plantes dando un paseo. Queríamos haber visto el “zoo” que allí se encuentra pero nada... cerrado.

 Y... las 7! Happy Hour en Moufetard! A por un mojito, un Gin Gizz y un Bacardí no se qué. Nos dieron de picar unas cosas verdes con algo marron por encima (creemos que eran pistachos con una masilla picante por encima y decimos creemos porque ambas en cuanto nos lo metimos en la boca con cierta seguridad tras ver la tranquilidad con la que lo tragaba Joseph, tuvimos que escupirlo sin apenas poder (ni querer) saborearlo. Fue una escena divertida).

De allí nos fuimos al puente a ver cantar al guitarrista (de camino fuimos nosotros los que cantábamos canciones e incluso bailábamos un poquito). Mientras le veíamos a Joseph se le ocurrió que podríamos ir a comprar una botella de vino y unas patatas y comerlas mientras le veíamos (e incluso si eso invitarle a participar en nuestro pique-nique improvisado). Cuando volvimos ya no estaba asi que fuimos a por un Falafel al “As del Falafel” en el barrio Le Marais. El primer Falafel que comemos y muuuuuuuuuuuuy rico (en París estamos probando comidas nuevas). Nos lo llevamos al río para acompañarlo con nuestra botella de vino en “Paris plages sur le seine”. Allí pusimos música y bailamos un ratin.

Terminamos la noche (como no) en la plaza de Notre Dame. No habíamos pasado por casa desde las 8 de la mañana que salimos hasta las 11 de la noche. Cargando con los libros todo el día. 

Martes 26

Ay que ya nos vamos dando cuenta de que queda poquito... L Hoy se suponía que iba a llover bastante (milagrosamente solo llovió un poco al final del día, yuju!) Teníamos “hora” para subir a la torre Eiffel sin hacer colas. Al intentar ir para alla nos encontramos con la parada de metro de Saint Michel cerrada por obras... Y era el único recorrido que habíamos mirado antes de salir de casa. No teníamos mapa ni nada y el tiempo corría. Preguntamos en un puesto de información cómo podríamos llegar hasta allá y nos indicaron dónde coger un bus. Fue llegar y besar el santo.

Tardamos casi lo mismo en recorrer medio París que sólo en atravesar la plaza de la Concordia. Al llegar nos fuimos hasta los jardines de Trocadero que se encuentran justo al pasar el puente de la torre Eiffel. (Debe ser mucho más bonito de noche por lo que hemos oído, y de día, la verdad, no son nada especial).

Nos dirigimos a la Torre Eiffel. ¡Que de gente! Subimos al primer piso aprisionados en los ascensores que según hemos leído tienen el mismo mecanismo que cuando fueron construidos (hidráulico creemos). Las vistas desde el segundo piso una maravilla. Aunque te da tiempo  a aprendértelas de memoria entre que avanzas y no. Después otra cola inmensa para subir al último piso (aquello parecía Eurodisney). Las vistas preciosas. Hay una zona cubierta en la que te pone hacia que lado se encuentra cada país y a qué distancia.  

lunes, 25 de julio de 2011

Lunes 25

No había quién nos despertase (incluído en clase) hasta el descanso que cayó un café. A la vuelta pasamos por la Santa Capilla de la Isla de La Cité (Una maravilla. Visita obligada para todo aquel que acabe de una forma u otra en Paris). No hay fotos ni videos que reflejen la preciosidad de sus vidrieras.
Por la tarde volvímos a la zona de los Campos Elíseos a terminar de ver lo que nos quedaba. Vimos el Petit y el Grand Palais, el pont Alexandre y Les Invalides.

Domingo 24

¡¡¡¡Sol!!!! Fuimos a desayunar a un Starbucks tranquilamente y después de camino al metro decidimos pararnos en la playa del sena a tomar el sol un ratin (lo echábamos de menos).



 Tras esto nos pusimos en camino hacia los Campos Elyseos para ver la final del Tour de France. Al llegar allí y tras ver la de tiempo que quedaba para la llegada y la de gente que había decidimos llegarnos hasta el arco del Triunfo para ir ganando tiempo ya que se nos van acumulando los monumentos y disminuyendo los días.
 Cada vez había más gente así que decidimos pensar en algo para poder verlo más o menos bien. Andrea intentó escalar a chisme tipo buzón negro de grande casi como ella. Intento fallido así que tuvimos que hacernos hueco entre la multitud para poder ver algo. Allí estuvimos al sol hora y media avanzando puestos desde la 4ª fila hasta la seguna según la gente se iba rindiendo y desapareciendo. Por fin llegaron. Ninguna de las dos es muy fan de esto y no teníamos mucha idea de cómo iba (tras la primera vuelta al niño de delante Andrea le dijo: “C’est fini”). Pero al ver que la gente no se movía nos quedamos a ver que pasaba. No hacían más que pasar, era siempre lo mismo y además no distinguíamos a ninguno. Nos quedamos hasta la 5ª vueta gritando cada vez que pasaban a quiénes quisiera que fuesen y nos fuimos al metro para evitar las largas colas que se esperaban tras la final.


Tras un breve descanso en la resi nos fuimos, como no, al concierto que era el último día. Nos aburríamos un poco así que decidimos ir a dar una vuelta y a cenar algo. Tras degustar una pizza Calzone au Thon (mmmm...) Volvimos.
 
No sabemos muy bien qué tenía la pizza pero a las dos se nos subió a la cabeza. Estábamos de un animado, que al volver al concierto nos pusimos las dos a bailar. Sustos nos faltaron cuando gente rara se nos acercaba por detrás a hablarnos. Pero no fue suficiente para parar nuestro ritmo. Un chico se nos acercó bailando. Ambas nos reíamos pero nos hacíamos las mudas. “Qu’est que vous parlez?” Y después de decir un sinfín de idiomas y nosotras negáramos con la cabeza, dijo: “Est-ce que je ne suis pas sympa?” El corazón de Andrea se ablandó. Efectivamente era sympa y Andrea empezó a hablar con él. Pero aún así no nos sentíamos del todo “a gusto”. Desapareció y nosotras seguimos bailando. Se acercaron varios chicos (y señores) a intentar bailar/fotografiarse con nosotras, y siempre aparecía este chico italiano a “salvarnos” y decirles que no. Ahí ya se ganó nuestra amistad. Comenzamos a bailar y a hacer el tonto (el robot, etc.) fue muy divertido. A nuestro alrededor la gente comenzó a animarse y aquella parte del concierto parecía la pista de baile. El concierto llegó a su fin (desgraciadamente) pero nosotros nos quedamos allí hablando. Unos chicos que estaban más allá comenzaron a gritar y bailar, haciendo el tonto, canciones de campamento. Eran españoles. Nosotros nos les quedamos mirando y riendo. Nos invitaron a participar y acabamos bailando todos juntos (se unieron más franceses que pasaban por ahí) bailando y cantando
. Eran monitores de Madrid y estaban de interrail. Nos reímos mucho con ellos. Pero tuvimos que dejarles ya que habíamos quedado con un compañero de clase. Nos despedimos y nos fuimos con él a tomarnos una cerveza.
 Fue otra noche muy divertida. Una pena que los conciertos se hayan acabado.

Sábado 23

Día despejado ¿Para qué ponerse las botas de agua?. Destino: Montmartre. Correspondencia con: diluvio universal. Con parada en: Sacre-Coeur- tienda de paraguas- soportal- restaurante- casa. Resumen: tenemos que volver.
En cuanto al Sacre-Coeur no pillamos mucha cola y subimos más o menos rápido por unas escaleras la mar de estrechas y por supuesto de caracol en las que se veía el final. Las vistas desde la cúpula eran impresionantes y más aún las nubes que se iban acercando por absolutamente todos los puntos de un color negro fin del mundo. 
Mientras bajábamos las nubes ya se habían situado encima de nosotros y a la salida nos bañaron enteritas. Entramos corriendo en una tienda de paraguas a comprarnos uno pero no fue suficiente. Tuvimos que resguardarnos en un soportal. Viendo que no tenía pinta de amainar, echamos a correr hacia el primer restaurante con un sitio libre que encontramos. Y de vuelta a casa a cambiarnos.
Como llevamos siendo 3 en este viaje desde el principio (Andrea, Laura y La ley de Murphi), cuando nos cambiamos, salió el sol. Nos aprovisionamos de patatas, sándwiches y bebidas e hicimos un pique-nique en la plaza del hotel de Ville mientras disfrutábamos del concierto. 

Viernes 22

Tras haber dormido poco la noche anterior, lo que iba a ser una siestecilla de 20 minutos se convirtió en una de hora y media. Tras esto decidimos volver a tomarnos un chocolate a la ancienne (el único que no es nesquik que hayamos probado). Al salir de la cafetería, voilá! ¿Quién estaba en un puente que no era el suyo, sino el nuestro? Nuestro guitarrista favorito! Espontáneamente nos salió una sonrisa de oreja a oreja a los tres. Laura no sabemos, pero Andrea levitaba en ese momento. Sentarse enfrente de él a escucharle era una parada obligada antes del concierto. Intercambiamos un ça va y nos quedamos a escuchar ya el trillado repertorio que nos acompaña ya en nuestros paseos (la próxima vez nos vamos a tomar una cerveza e intentar comenzar una conversación en francés y/o ingles ya que creemos que es de Gales). Cuando este terminó seguimos rumbo al concierto. Esperábamos una noche divertida como la anterior, pero no fue así. A nuestro alrededor solo encontrábamos gente extraña (Los de la noche anterior habían dejado el listón alto).