Nuestra excursión diaria nos llevó esta vez a visitar el barrio de le Marais, y la Bastilla. Después de mirar en la guía las zonas que nos podían interesar, comenzamos nuestro recorrido. Queríamos ir al museo Picasso, pero cuando llegamos allí nos lo encontramos cerrado, hasta la primavera de 2013, así que... íbamos a tardar menos de lo previsto en nuestro tour.
Probamos suerte yendo a la place des Vosges, que es como un parque cuadrado, rodeado de casas todas iguales, de ladrillo y piedra y que son muy chulas.
Después pusimos rumbo a la plaza de la Bastilla propiamente dicha, y como recomienda la guía, intentamos imaginarnos la situación que se había dado allí hacía... puf! la tira de años!
Vimos también la Gare du Est, con un reloj enorme y muy bonito.
A la hora de la cena habíamos quedado con un amigo de Andrea que también estaba en París en ese momento, visitando a una amiga.
Durante la media hora que estuvimos esperando a que aparecieran, nos dio tiempo a ayudar como buenamente pudimos a dos turistas diferentes a encontrar sus respectivos destinos. Uno no se fio mucho de nosotras y delante de nuestras narices volvió a preguntar. Pero debió recibir una respuesta por lo menos parecida, porque se metió al metro como le habíamos indicado con muy buen criterio al parecer jejeje.
También nos dio tiempo a asustarnos a la par, cuando un chico se agachó a nuestros pies a recoger lo que luego vimos que era un billete de metro que se le había volado. Madre que risa. Nosotras, que estábamos cada una atendiendo a nuestro móvil, al darnos cuenta de que alguien se agachaba hacia nuestros pies, los retiramos a la vez, asustadas, suponemos que ante la estupefacción del chico, que sólo recogía un trocito de cartón! Acto seguido, muertas de vergüenza las dos.
Cuando recuperamos el pulso normal, seguimos mirando a la gente que salía de la boca del metro que teníamos frente a nosotras, a ver si aparecían. En esto salieron tres personas, una chica y dos chicos. Nosotras, que ya hemos desarrollado un radar especial para detectar bellezas masculinas y además solemos coincidir, nos miramos, y Andrea dijo: Ojalá fuera a este de azul al que estuviéramos esperando! A lo que Laura aisntió. Bueno, pues de forma indirecta....lo fue. A los 2 minutos llegó el amigo de Andrea, y resultó que el chico de la camisa azul y los otros dos, también venían a cenar con nosotros! Casi nos da algo pensando que tal vez habíamos hablado demasiado alto o se nos había notado la mirada que le echamos. Pero creemos que no fue así.
Una vez reunidos todos, fuimos a cenar a un sitio cuya especialidad era el pato confitado con miel. Lo pedimos todos. RIQUÍSIMO!
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