Otro día depresivo en París. No entendemos exactamente que de diferente tiene aquí el verano con el otoño o invierno... No es posible que un 17 de Julio haga 18 grados y esté lloviendo todo el día. (cuando el día anterior fue igual o peor). Cada mañana últimamente salimos a la calle con 4 capas incluidas chaquetas y/o jerseys y un chubasquero y paraguas. ¿Esto es verano? Y lo más gracioso es que están montando una playa artificial con piscina a la orilla del sena... Nosotras nos preguntamos exactamente para qué, ya que hemos visto que el tiempo para la semana siguiente es igual... (Esta es una de las veces que deseas que la gente del tiempo se equivoque). Y nosotras sin ropa adecuada, en fin...
Llovía así que no nos apetecía nada ir a ver parques, ni dar largos paseos... además nuestra actividad últimamente favorita (ver artistas callejeros) se nos estaba chafando con este mal tiempo. Decidimos ir de compras cerca de la residencia. Según llegamos a la calle de las tiendas a Laura se le antojó un café al ver un Starbucks. Al entrar, las dos decidimos desayunar allí con unas tortitas. Era una imagen navideña totalmente...
Con el estómago lleno nos pusimos a andar calle arriba con todas las tiendas cerradas (claro, es domingo, diréis. Pero es que recordábamos haber visto tiendas abiertas otros fines de semana). Hacía muuuuuuuucho viento y no teníamos guía (volver a la residencia a por ella significaba subir y bajar cinco pisos. Descartado). Andando andando... llegamos al centro Pompidu. Habíamos estado allí otro día aunque no nos había dado tiempo a ver el museo.
Se trata de un edificio la mar de curioso (curioso hemos dicho, no bonito). Parece que está aún en construcción y se asemeja un poco a un barco. Tiene enormes tuberías por todos lados de colores y en su fachada unos tubos de plástico que suben hasta el techo y por los que hay escaleras mecánicas que te llevan a las galerías del museo de arte contemporáneo y moderno.
En su planta baja en estos momentos hay una maquina enorme de fotos. Ahora me entenderéis. Se trata de un tubo cuadrado enorme en el que te metes, te sacan una foto de cuello para arriba y cae al suelo desde lo alto en tamaño poster y en blanco y negro. En la fotografía apareces con un puntito negro en la frente. Tenía mucho éxito (nos llevó toda la mañana hacer la cola). Pero aprovechamos a escribir postales que habíamos comprado en la tienda del museo. Al lado había unos fotomatones (también gratuitos) en los que te podías hacer fotos en blanco y negro de un tamaño entre cartera y cuartilla. Lo encontramos gracias al guardia de la salida que al vernos con las manos vacías nos indicó lo que pasaba en la planta baja. Aún no sabemos que vamos a hacer con nuestros posters y nuestras maletas.
Decidimos adentrarnos en el museo (también gratuito para los jóvenes residentes en la UE). Subimos por las escaleras mecánicas exteriores a las que hicimos referencia anteriormente. Unas vistas preciosas, un ruido horrible (se supone que era música ambiental. Era ruido), y cuando salía el sol un calor agobiante. Llegamos al museo. Nunca entenderemos el arte contemporáneo, ni por qué no nos dedicamos a él. (Mamá, si estas leyendo esto coge todo lo que nos sobra en casa y mándamelo, creo que se lo puedo vender por unas millonadas). Viendo el museo ves cosas que entiendes que estén ahí porque tienen mucho trabajo, pero ves otras que piensas: soy todo un artista, y no lo sabía. Cosas que yo tiraría a la basura acompañado de un “que horror” aquí la gente lo llama arte. Es una especie de reciclaje cutre al que atribuyes el primer sentido que se te ocurre (y a veces ni eso). Me gustaría ver la situación en la que el artista le intenta encasquetar al museo un ratón de ordenador (tal cual) o un cuadro en blanco totalmente. Eso sí, las vistas desde allí de la ciudad, preciosas. Tiene además una terraza en lo alto muy “cool” en la que merece la pena estar.
Al salir salió el sol y decidimos sentarnos allí, enfrente del museo a disfrutar de los escasos rayos que nos llegaban.
A la vuelta pudimos ver que muchas de las tiendas abren a partir de la 1 del mediodía los domingos (no estábamos tan desencaminadas) pero nada, ninguna interesante.
| Cara de "centro Pompidu" |
Os puede ayudar Gech (no se como se escribe). el proximo viaje a Berlin. El ha ganado millones con sus obras de arte contemporaneo, bueno y sigue ganando. Lo importante,creo, es "el mensaje". en una exposicion vi un inodoro con barro con una gallina de plastico al lado y ponia literalmente: "A este paso nos vamos a tener q ir a cagar al corral" ¡hala! con un par
ResponderEliminarNo estais teniendo suerte con el tiempo. julio suele ser un poco inestable pero con buen tiempo generalizado. :( y vosotras con el short y el bikini en la maleta. C`est la vie
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