domingo, 3 de julio de 2011

Día 2 de Julio del 2011

Solas, en París, sin conocer el idioma

Pasamos el viaje de avión al lado de un chico cuyo idioma está por descubrir (ahí lo dejamos). Su conversación ponía nerviosa a Andrea y pidió a Laura que no se durmiera en el viaje, dejándola sola ante semejante personaje que acto seguido nos cogió la guía de París como si fuéramos amigos de toda la vida.

A la llegada al aeropuerto, al ir a coger el RER (lo que nos costó), Andrea sedujo, inconscientemente con el grácil caminar que permite ir tirando de una maleta de 21 Kg, a un soldado de vete tú a saber dónde que imponía con su metralleta. Después de haber probado casi todas las máquinas expendedoras de tiquets echamos a cara o cruz que tren coger. Derecha o izquierda?  Izquierda o derecha? Izquierda... (mala elección) Primera parada: Convención de fans de comics manga... pasamos de tener el tren casi para nosotras (y nuestras pedazo maletas cada una ocupando un asiento), a ir rodeadas de emos con catana y demás artilugios.

El tren estaba hasta arriba. Tanto que al ver que no solo no se bajaba la gente sino que subían más y más... empezamos a agobiarnos. Andrea empezaba a sufrir un inicio de ataque de claustrofobia. Empezábamos a dudar si tendríamos que recorrer la línea entera para poder salir por el pasillo hasta la puerta...ya que una salida por la ventana estaba descartada (las maletas no cabían por ahí). Aprovechamos que el chico de al lado de Laura salía para que ésta saltase rauda por encima del asiento y abriese paso por el pasillo hasta la puerta. A su llegada seguida por Andrea y después de haber levantado y pisado a varios pasajeros (pardon es una palabra muy útil) llegamos a la puerta 2 paradas antes de lo debido con el mismo dilema¿La puerta se abriría por la derecha o por la izquierda?  Por supuesto se cumplió la ley de Murphi...

Por fin!!! París!! Salimos a la calle cogimos un mapa e intentamos orientarnos. Hora punta de rebajas al parecer. 15 minutos teóricamente andando (google maps, te odiamos): un mundo en la práctica. El hecho de que Laura llevara una maleta que no podía controlar trabándose cada dos metros con cada borde de acera, cada curva, cada alcantarilla... retrasaba ligeramente la expedición. De pronto... metro y medio de acera en obras (oh la lá!) con camino arenoso que provocó el grito ahogado de Laura justo al lado de un restaurante sin cristal en la ventana, el cuál asustó a sus clientes provocando una agilidad de Laura con la maleta nunca vista hasta el momento...


Al llegar a la residencia y decir nuestros nombres,  se notó a la legua que ya podían dormir tranquilas el resto de sus días porque ya sabían quien era la tal Andrea Ruiz que al parecer no sabe mandar cuestionarios...

Una vez aclarada esa duda, nos explicaron doucement dónde nos alojábamos... Doucement, doucement... 5 pisazooosss que subir por una escalera casi de caracol, la cual no daba mucha sensación de estabilidad. Es decir... 42,5 kg + 2 maletas de mano a cuál más llena entre 2 chicas... 3 viajes! Gracias a Dios que no cayeron en la trampa de ponerse alpargatas para viajar (idea tentadora en su momento)!

Primera parada como nuevas “parisinas”: el supermercado. Segunda: cenar como buenas españolas. Una amiga nos había recomendado una calle que tenía mucho ambiente universitario: “Mouffetard” en la que había muchos sitios para comer y beber muy bien. Así que fuimos allí. 

Era una zona muy bonita y llena de gente (apuntamos un montón de sitios que esperamos visitar en este mes que nos espera por delante) y nos decidimos (después de varias vueltas y cuando nos empezó a dar vergüenza pasar por tercera vez por delante de los mismos clientes que cenaban en ese momento) por una terraza en la que daban fondues de queso. Nos encantaría deciros si sabía bien pero ambas nos quedamos sin paladar después de la primera prueba. Consejo: dejad enfriar un poco lo que viene siendo el queso, que en nuestro caso...



En la mesa de enfrente había 3 chicos y una chica un tanto... kinkis...  que en un momento de la cena hicieron un poco de ruido al brindar de modo que Laura que era la que estaba de espaldas, se giró y uno de ellos le hizo un gesto con la copa con la que brindaba. Laura se dio la vuelta pero Andrea no podía ya que estaba de frente a ellos y  solo podía intentar no mirar y no partirse de risa mientras nos intentaban llamar con constantes “excuse-moi”. Cuando estábamos pagando, se levantaron, pasaron por nuestro lado y algo dijeron. El qué dijeron para nuestro primer día en Francia es mucho preguntar. Se fueron. Nosotras recogimos todo y nos levantamos para irnos. Gracias a que dudamos cuánto dejar de propina... el kinki de ojos azules (kinki pero guapo) tuvo la oportunidad de volver a nuestra mesa y entregar a Laura un papel que rezaba como sigue: “Appele moi: (el número de teléfono que mantendremos en el anonimato... y un sugerente “Mathieu”. Laura como una estatua, Andrea por los suelos de la risa y el chico insistiendo en que cogiese el papel repitiendo: Appele moi, Appele moi. Sobra decir que le llamaremos el día que queramos conocer los suburbios franceses con protección. J

Cuando volvíamos a casa, cruzando el puente que lleva a nuestra isla, nos detuvimos a ver los barcos con fiestas en cubierta. En eso unos chicos de una nos empiezan a saludar. Muertas de risa les contestamos y empiezan a saludarnos un grupo bastante grande de chicos de nuestro mismo puente a los que en ese momento dábamos la espalda. ¡Y eso que parecían sosines los franceses!

5 piiiisos otra vez andando... para llegar a nuestra habitación y salir por la puerta acto seguido tras el ataque de una polilla del tamaño de un puño (pequeño) que no dejaba de darse golpes contra la lámpara. 3 en la habitación éramos muchas y se optó por la expulsión de la polilla. Laura armada con su billete de avión, ahora convertido en bola de papel y Andrea escudada con su almohadón practicaron puntería y consiguieron expulsarla hacia el pasillo tras varios intentos y sin poder gritar a gusto porque claro, ya eran más de las 10 y hay que estar calladito...

Con más espacio en la habitación, gracias al espacio dejado por la polilla, puesta de sábanas en la cama y a dormir!

1 comentario:

  1. ¡Que divertido!. Nos hemos reido mucho. Lo mejor para viajar es una mochilita con 4 cosas. lol!
    ;o)

    ResponderEliminar