viernes, 8 de julio de 2011

Día 6

Estos días empieza a refrescar en París así que decidimos aprovecharlos en interiores. Eso sí, nada nos impidió buscar la que pone en la guía que es “la mejor heladería de París” a tomarnos un helado. El mejor helado de melón del mundo! (ya os diremos más sabores) Parecía que saboreabas el melón en un cucurucho fresquito. Se supone que tiene 70 sabores diferentes (aunque cuando fuimos nosotras solo tenía disponibles unos 10). Se encuentra en el número 31 de la rue Sant Louis en l’îlle llamada “Berthillon” por si a alguien le interesa. Nos queda poco tiempo para disfrutar de ella ya que cierra hacia mediados de Julio. 

Nos llegamos hasta el Louvre.

 Aviso a los futuros visitantes del museo: para jóvenes entre 18 y 25 o 26 años que estudian en la unión europea, con el carnet de ISIC es gratuito. Vamos, que nos resultó gratis, y menos mal que fue gratis, porque como dice la guía hay demasiadas cosas y uno se satura desde la segunda sala. Así que buscamos lo que nos interesó (que al final nos tuvimos que recorrer casi todo el museo buscando nuestras salas): La Gioconda, La Venus de Milo, Hermafrodita tumbada, Antigüedades egipcias, Los apartamentos de Napoleón III (Tiene gracia que se llame así. Modestos dónde los hubiera), y la Victoria de Samotracia.
Terminamos cenando una pizza en un restaurante griego (lo sabemos, es raro) enfrente del Louvre dónde el camarero nos aseguró la muerte del cocinero si no quedábamos satisfechas (literal).
A la vuelta pasamos por Notre Dame, la cual estaba iluminada y nos quedamos a disfrutar de diversos espectáculos callejeros a los pies de la catedral. El que más nos gustó fue un espectáculo de Jazz que estaban dando unos chicos jóvenes a los cuáles se les habían unido unas americanas que cantaban muy bien. A las 12 tras ver cómo se acababa, nos acostamos muertas de cansancio.

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