lunes, 25 de julio de 2011

Domingo 24

¡¡¡¡Sol!!!! Fuimos a desayunar a un Starbucks tranquilamente y después de camino al metro decidimos pararnos en la playa del sena a tomar el sol un ratin (lo echábamos de menos).



 Tras esto nos pusimos en camino hacia los Campos Elyseos para ver la final del Tour de France. Al llegar allí y tras ver la de tiempo que quedaba para la llegada y la de gente que había decidimos llegarnos hasta el arco del Triunfo para ir ganando tiempo ya que se nos van acumulando los monumentos y disminuyendo los días.
 Cada vez había más gente así que decidimos pensar en algo para poder verlo más o menos bien. Andrea intentó escalar a chisme tipo buzón negro de grande casi como ella. Intento fallido así que tuvimos que hacernos hueco entre la multitud para poder ver algo. Allí estuvimos al sol hora y media avanzando puestos desde la 4ª fila hasta la seguna según la gente se iba rindiendo y desapareciendo. Por fin llegaron. Ninguna de las dos es muy fan de esto y no teníamos mucha idea de cómo iba (tras la primera vuelta al niño de delante Andrea le dijo: “C’est fini”). Pero al ver que la gente no se movía nos quedamos a ver que pasaba. No hacían más que pasar, era siempre lo mismo y además no distinguíamos a ninguno. Nos quedamos hasta la 5ª vueta gritando cada vez que pasaban a quiénes quisiera que fuesen y nos fuimos al metro para evitar las largas colas que se esperaban tras la final.


Tras un breve descanso en la resi nos fuimos, como no, al concierto que era el último día. Nos aburríamos un poco así que decidimos ir a dar una vuelta y a cenar algo. Tras degustar una pizza Calzone au Thon (mmmm...) Volvimos.
 
No sabemos muy bien qué tenía la pizza pero a las dos se nos subió a la cabeza. Estábamos de un animado, que al volver al concierto nos pusimos las dos a bailar. Sustos nos faltaron cuando gente rara se nos acercaba por detrás a hablarnos. Pero no fue suficiente para parar nuestro ritmo. Un chico se nos acercó bailando. Ambas nos reíamos pero nos hacíamos las mudas. “Qu’est que vous parlez?” Y después de decir un sinfín de idiomas y nosotras negáramos con la cabeza, dijo: “Est-ce que je ne suis pas sympa?” El corazón de Andrea se ablandó. Efectivamente era sympa y Andrea empezó a hablar con él. Pero aún así no nos sentíamos del todo “a gusto”. Desapareció y nosotras seguimos bailando. Se acercaron varios chicos (y señores) a intentar bailar/fotografiarse con nosotras, y siempre aparecía este chico italiano a “salvarnos” y decirles que no. Ahí ya se ganó nuestra amistad. Comenzamos a bailar y a hacer el tonto (el robot, etc.) fue muy divertido. A nuestro alrededor la gente comenzó a animarse y aquella parte del concierto parecía la pista de baile. El concierto llegó a su fin (desgraciadamente) pero nosotros nos quedamos allí hablando. Unos chicos que estaban más allá comenzaron a gritar y bailar, haciendo el tonto, canciones de campamento. Eran españoles. Nosotros nos les quedamos mirando y riendo. Nos invitaron a participar y acabamos bailando todos juntos (se unieron más franceses que pasaban por ahí) bailando y cantando
. Eran monitores de Madrid y estaban de interrail. Nos reímos mucho con ellos. Pero tuvimos que dejarles ya que habíamos quedado con un compañero de clase. Nos despedimos y nos fuimos con él a tomarnos una cerveza.
 Fue otra noche muy divertida. Una pena que los conciertos se hayan acabado.

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