domingo, 24 de julio de 2011

Lunes 18 y Martes 19


La verdad es que estos días no hicimos mucho... hacía bastante frío para ser Julio (unos 14 grados) y llovía un montón. El lunes lo pasamos con bastante salero por así decir, metiéndonos en tiendas (no llovía tampoco demasiado). Pero el martes era imposible. Ya por la mañana a las 8, al ir a clase nos calamos los pies y los pantalones (las zapartillas de tela era lo más abrigadito que nos habíamos traído para el caloraco que nos habían dicho que iba a hacer) así que a la vuelta de clase y empezando a notar el resfriado nos propusimos entrar en un concesionario Mini (fijaos en nuestra desesperación) que estaba cerca para comprarnos unas botas de agua, las cuales se ve que no se llevan mucho en París. Pero nada, cerrado. Dedicamos toda la tarde a recorrer las mismas tiendas que el lunes pero esta vez no pensábamos volver sin unas botas de agua. Al final las conseguimos y nos las llevamos puestas. Nuestro estado anímico cambió automáticamente. De allí nos fuimos a casa a dejar los zapatos mojados y de allí a Notre Dame (fue comprar las botas y empezar a aclarar).
Por el camino nos paramos en un café (en el mismo sitio exactamente en el que una pareja se asustó con el grito ahogado de Laura al verse “atrapada” con su maleta el primer día). Allí nos tomamos un “Chocolat a l’ancienne” (estaba rico aunque no hay nada como el chocolate de España). Disfrutamos de las vistas del lugar y de lo calentito que estaba el chocolate.
Una vez ya en Notre Dame fue curioso cómo no nos asustamos al ver una rata que cruzaba parte de la plaza y sí lo hicimos cuando un perro pasó “demasiado” cerca de nosotras. En fin, cada uno se asusta con lo que quiere...

No hay comentarios:

Publicar un comentario