Un chico de clase de Laura (el mismo con el que fuimos el domingo a tomar una cerveza) nos había invitado a ir hoy a comer a su casa asi que al terminar las clases fuimos los tres para allá. Nos cocinó no se qué (tenía avena, calabacin, champiñones, pimiento, pollo, un poquitín de especias...). Estaba muy rico (echábamos de menos la comida casera) y pasamos un buen rato hablando (practicando nuestro ingles).
Decidimos ir a tomar el postre a una pastelería que habíamos visto en nuestra querida calle Moufetard en la que en su escaparate había unas tartas que parecían deliciosas(típicas tartas de boda americanas de varios pisos con un glaseado perfecto por fuera). Nos pedimos tres tipos (cada uno una) pero al final, después de probarlas todas cada uno se tomo la que había pedido. Muuuuy rica también. Aunque “inexplicablemente” aún teníamos hambre. Tras mucho pensar y barajar varios planes acabamos en el Jardin des Plantes dando un paseo. Queríamos haber visto el “zoo” que allí se encuentra pero nada... cerrado.
Y... las 7! Happy Hour en Moufetard! A por un mojito, un Gin Gizz y un Bacardí no se qué. Nos dieron de picar unas cosas verdes con algo marron por encima (creemos que eran pistachos con una masilla picante por encima y decimos creemos porque ambas en cuanto nos lo metimos en la boca con cierta seguridad tras ver la tranquilidad con la que lo tragaba Joseph, tuvimos que escupirlo sin apenas poder (ni querer) saborearlo. Fue una escena divertida).
De allí nos fuimos al puente a ver cantar al guitarrista (de camino fuimos nosotros los que cantábamos canciones e incluso bailábamos un poquito). Mientras le veíamos a Joseph se le ocurrió que podríamos ir a comprar una botella de vino y unas patatas y comerlas mientras le veíamos (e incluso si eso invitarle a participar en nuestro pique-nique improvisado). Cuando volvimos ya no estaba asi que fuimos a por un Falafel al “As del Falafel” en el barrio Le Marais. El primer Falafel que comemos y muuuuuuuuuuuuy rico (en París estamos probando comidas nuevas). Nos lo llevamos al río para acompañarlo con nuestra botella de vino en “Paris plages sur le seine”. Allí pusimos música y bailamos un ratin.
Terminamos la noche (como no) en la plaza de Notre Dame. No habíamos pasado por casa desde las 8 de la mañana que salimos hasta las 11 de la noche. Cargando con los libros todo el día.
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