lunes, 25 de julio de 2011

Viernes 22

Tras haber dormido poco la noche anterior, lo que iba a ser una siestecilla de 20 minutos se convirtió en una de hora y media. Tras esto decidimos volver a tomarnos un chocolate a la ancienne (el único que no es nesquik que hayamos probado). Al salir de la cafetería, voilá! ¿Quién estaba en un puente que no era el suyo, sino el nuestro? Nuestro guitarrista favorito! Espontáneamente nos salió una sonrisa de oreja a oreja a los tres. Laura no sabemos, pero Andrea levitaba en ese momento. Sentarse enfrente de él a escucharle era una parada obligada antes del concierto. Intercambiamos un ça va y nos quedamos a escuchar ya el trillado repertorio que nos acompaña ya en nuestros paseos (la próxima vez nos vamos a tomar una cerveza e intentar comenzar una conversación en francés y/o ingles ya que creemos que es de Gales). Cuando este terminó seguimos rumbo al concierto. Esperábamos una noche divertida como la anterior, pero no fue así. A nuestro alrededor solo encontrábamos gente extraña (Los de la noche anterior habían dejado el listón alto). 

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