Esta entrada está dedicada a nuestros padres. Hasta ahora no nos habíamos dado cuenta de lo insoportables que podían llegar a ser las visitas a Disneylandia. Gracias.
La noche anterior decidimos cambiar la fiesta Nacional por el parque de atracciones. La verdad es que lo recordábamos mucho más grande (debe ser que éramos mucho más bajitos) y con muchas más cosas interesantes.
Gracias a las colas, La hora escasa que nos podía haber llevado ver el parque a nuestra manera, nos llevó todo el día, pero eso sí, tampoco nos faltó más tiempo. No podíamos explicarnos cómo hace años, pasábamos 5 vdías dentro de ese parque. Acabamos un poco hartas. Tanto de las colas, como de las atracciones (más que hartas, mareadas) como de la gente joven (y no tan joven) del parque. Pero es que en Disney es dónde comienzan los sueños y dónde se acaba el espacio íntimo. Si no nos empujaron 20 veces en las colas, se pegaron a nosotros como lapas otras 50 veces no lo hicieron ninguna. Aparte de la gente que se intenta colar descaradamente. En fin, nos hicieron sentir mayores.
ANDREAAAAA. Foto de perfil. Me encanta.Parece q tienes el palacio por corona :O)
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