¡No llovía! A la vuelta de clase fuimos a coger el metro de vuelta cuando dijeron no sabemos qué por megafonía. Nosotras estábamos a lo nuestro (como siempre) y no nos pusimos a escuchar (muchas veces dicen cosas y no suele ser nada importante). Unos chicos que habíamos visto por los pasillos del centro de estudios se nos acercaron y nos dijeron que acababan de decir que el metro estaba estropeado porque un material había caído a las vías o algo así y que iba a tardar más de la cuenta. Así que nos pusimos a mirar lo que nosotras pensábamos que era un plano de metro hasta que los chicos nos advirtieron de que lo que mirábamos era de buses (bobinas...) y nos dijeron cuál era la parada de metro más cercana para nuestro destino. Ellos también iban para allá así que nos pusimos a hablar de camino. Efectivamente también estudiaban en el mismo sitio que nosotras francés (aunque en un nivel superior) y eran de Inglaterra y Suiza. Nos contaron que se encuentran hospedados en una residencia en la zona universitaria con piscina, pistas de tenis... (ambas nos preguntábamos qué narices hacíamos en la nuestra). Y que allí hay un montón de residencias dispuestas de una forma curiosa. Está el edificio de España, el edificio de Inglaterra, etc. Cada uno de un país al que suele ir gente de esos países. Y no hay muchos turistas (todos huimos de ellos, ya nos sentimos cómo verdaderos franceses). Al final llegamos a nuestra parada de metro y nos separamos.
Hoy tocaba ir a la ópera. Una preciosidad.
Una lástima que no se pueda ver el lago subterráneo que hay en su interior en el que está inspirado El fantasma de la ópera. De allí nos fuimos a ver la Iglesia de la Madeleine que tiene aspecto de templo griego con un montón de columnas en su exterior. Por fin salía el sol, pudimos quedarnos hasta en manga corta (cosa imposible desde hacía una semana). Terminamos nuestra visita cultural en el Palacio Royal (uno más).
Una lástima que no se pueda ver el lago subterráneo que hay en su interior en el que está inspirado El fantasma de la ópera. De allí nos fuimos a ver la Iglesia de la Madeleine que tiene aspecto de templo griego con un montón de columnas en su exterior. Por fin salía el sol, pudimos quedarnos hasta en manga corta (cosa imposible desde hacía una semana). Terminamos nuestra visita cultural en el Palacio Royal (uno más).
Decidimos ir a una de las mejores pastelerías de París a tomarnos algo pero al llegar nos encontramos una cola impresionante para entrar. A 5 euros el macaron. Nos fuimos con las manos vacías.
Acabamos en el “Hotel de Ville” (el ayuntamiento) que estos días se celebran conciertos al aire libre a partir de las 18.30 hasta las 23.00. En un descanso entre cantante y cantante nos sentamos en el suelo. Al pasar la mirada alrededor de nosotras vimos a un grupo de chicos sentados unos metros más allá. Nuestras miradas se cruzaron y nos sonreímos. Al cabo de 5 minutos nos enseñan un papel en el que ponía “pas de français(e)? :P)” Nosotras no sabíamos a qué se referían exactamente así que pusimos cara de suecas. Nos lanzaron la nota y un boli. Así estuvimos un buen rato, en medio del concierto mandándonos notitas con un grupo de chicos. Estaban haciendo el Inter raíl y eran de Alemania y Austria. Habían llegado ayer y se iban al día siguiente. Después de un buen rato mandándonos notitas y riéndonos nos preguntaron que por qué no íbamos a tomar algo por allí. Uno de ellos se acercó a nosotras y empezamos a hablar.
Una vez presentados oficialmente nos fuimos a un pub irlandes que había por ahí cerca. Nos invitaron a una cerveza y allí nos pasamos hablando y riendo hasta la 1 de la mañana que tuvimos que volver a la residencia. La verdad es que lo pasamos muy bien. Nos intercambiamos direcciones, y nos dieron de recuerdo una pelota de tenis, una pulsera, y varios tickets de metro de parís “dedicados”. Una pena que se tuviesen que ir. Pasamos un buen rato. Fue un buen día.
Una vez presentados oficialmente nos fuimos a un pub irlandes que había por ahí cerca. Nos invitaron a una cerveza y allí nos pasamos hablando y riendo hasta la 1 de la mañana que tuvimos que volver a la residencia. La verdad es que lo pasamos muy bien. Nos intercambiamos direcciones, y nos dieron de recuerdo una pelota de tenis, una pulsera, y varios tickets de metro de parís “dedicados”. Una pena que se tuviesen que ir. Pasamos un buen rato. Fue un buen día.
No hay comentarios:
Publicar un comentario